lunes 26 de enero de 2009
Brasil: El aumento de la tarifa y el abuso del derecho
window.google_render_ad(); Elaine Tavares (ALAI - PALAVRA VIVA)
Ya se pasó un buen tiempo de la Revuelta del Molinete, cuando en 2004, en la ciudad de Florianópolis, las gentes decidieron rebelarse contra el aumento de las tarifas de ómnibus. En aquellos días, quién no se acuerda, la policía cayó encima del pueblo bajo el siguiente argumento: aquella masa de desvalidos, los que son obligados a usar el transporte colectivo, estaba atentando contra el orden público.
Y así fue como los medios de comunicación se refirieron a los luchadores. Eran los creadores de confusión, los que les gusta el desorden, atentando contra el derecho de ir y venir. Muchos fueron presos y responden procesos hasta hoy.Pues, en estos días de sol fuerte, de un enero loco, fuimos sorprendidos con un aumento más de tarifas. Ahora, para ir a trabajar y hacer mover la rueda del capital precisamos pagar 2,10 reales, eso quien tiene tarjeta magnética. Quien no tiene tendrá que desembolsar absurdos 2,70 reales. Ahora vena; una familia que esté formada por un matrimonio y dos hijos va a gastar más de 500 reales en pasajes (boletos). Eso para resumir su vida a ir y volver del trabajo. Nada de cosas "anti-productivas" como ir a almorzar en casa, o pasear, o ir a la playa, al cine, por ejemplo. No, sólo para trabajar, le va a entregar a los empresarios del transporte 500 reales.
Parece una cosa surrealista. Uno paga para trabajar. Y más, paga por adelantado. Esa gente no pierde nunca.Busqué indignación en las gentes, pero no encontré. En las filas, el pueblo sigue con su cara triste, amansado por la máquina de moler ideológica que dice: acepten, acepten, es así nomás. Ahora comienza una comedia más de la Globo, mejor quedarse en casa y creer que la pobreza de uno es digna, al fin, allí en la novela, un pobre toma jugo de naranja en el desayuno.
Entonces, después de oír a Dario Berger decir en la TV que el aumento de la tarifa es un derecho de los empresarios, fui a buscar algunas cosas en el área del derecho para ver si él tenía razón. Entonces, en un trabajo del historiador argentino Alejandro Olmos, encontré una doctrina que habla del abuso del derecho.
ABUSO DEL DERECHO
Dice esa doctrina que los derechos nunca son absolutos y que el ejercicio de las facultades que surgen de la ley deben efectuarse en función del espíritu que anima la propia ley. Uno de los elementos que caracteriza el abuso del derecho es la intencionalidad de perjudicar, o sea, cuando existe un quehacer doloso o culposo en el sujeto, pero también cuando su acción excede los límites impuestos por la buena fe, la moral y las buenas costumbres.
Dice Alejandro Olmos que uno de los antecedentes es una ley prusiana de 1794, en la cual se imponía la obligación de resarcir el daño "cuando de las circunstancias resultar de modo inequívoco que entre las varias formas de usar el derecho se optó por la más perjudicial" estableciendo aún que "nadie puede abusar de su propiedad para ofender o perjudicar a otro".
Oh, eso es importante.También el Código Civil alemán establece en su párrafo 226 que "no se permitirá ejercer un derecho cuando su ejercicio solamente tenga por objetivo perjudicar al otro". Bueno, y así sigue.Me quedé pensando, ¿será que ese aumento de la tarifa de ómnibus no es un abuso del derecho? ¿No está en ese aumento la intención clara de perjudicar a los trabajadores, visto que ellos ya no tienen un salario digno y todavía tendrán que desembolsar más para generarle lucro al patrón?
Dice aún el Código Civil de Grecia de 1941 en el artículo 281: "el ejercicio de un derecho está prohibido se sobrepasa manifiestamente los límites impuestos por la buena fe o las buenas costumbres, o por el fin social y económico de este derecho".
En Checoslovaquia dice el derecho: "Ninguna persona puede abusar de sus derechos en perjuicio de los intereses de la sociedad o de sus conciudadanos; no puede enriquecerse en detrimento de ellos".
Listo: ese último es de primera. Entonces, si la doctrina del derecho internacional establece que nadie puede enriquecer en detrimento de los intereses de la sociedad, vamos a usar eso a nuestro favor.
¿Qué tal, no es increíble?Ah, tá, ...me olvidé. La justicia brasileña tiene los ojos vendados para nosotros. Bueno, ¡entonces lo que nos resta es la lucha! ¡Vamos tras ella!T
Traducción: Raúl Fitipaldi
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